Día 71/365

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Día 71/365. Subiste por las escaleras mecánicas hasta el tercer piso, hiciste el trámite que ibas a hacer y cuando quieres volver, te das cuenta que el ascensor está más cerca que la escalera mecánica y que tiene las puertas abiertas y no hay nadie adentro. Ni lo piensas: te mandas pa’ dentro. Ahora bien, nunca se te dio por pensar de por qué las puertas estaban abiertas y por qué no había nadie dentro. Y te subes y ya sientes instantáneamente su presencia. Convengamos que en casa, cada uno hace lo que quiere y donde quiere. Puedo llegar a admitir que hasta es lindo esparcir los propios en la cama y ventilarlos hacia arriba con la sábana. Seamos honestos: son de uno y es rico. Sabemos qué almorzamos y cómo viene la mano. Yo prefiero los de leche condensada, aunque le doy mucho crédito también a los del turrón en fechas navideñas. Dulcecitos, sí, así me gustan. Pero digamos que son cosa de cada uno y nadie los conoce mejor... sabe cuándo sí y cuando no. Pero los de otros, pffff!!! No los soporto!!! A los hijos de mil putas que se tiran pedos dentro de autos, buses, aviones, ascensores y espacios cerrados y públicos, habría que mandarlos presos. Pero bien presos eh! ¡Asquerosos!

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