Sergio Evans: La historia del skater sordo que rompe todos los límites

La historia de Sergio Evans admite pocas comparaciones. A pesar de no tener antecedentes familiares, Sergio nació con una sordera muy severa, prácticamente total. Sus padres se lanzaron entonces a una búsqueda de las mejores alternativas posibles (incluyendo a logopedas y todo tipo de especialistas). Era el inicio de la década de los noventa y para Sergio y su familia comenzaba un periplo de años de terapia, lucha y sacrificio. 


La involucración de los padres de Sergio fue total y por eso el joven skater se emociona especialmente al hablar de ellos. En 1994 el padre de Evans crearía, conjuntamente a otros progenitores en circunstancias similares, la fundación APADA,  que defiende los intereses de las personas con deficiencias auditivas y ha sido declarada de utilidad pública por el Ministerio de Sanidad.

Sergio inició su primera terapia con tan solo un año de edad y la ha ido completando ininterrumpidamente desde entonces hasta la actualidad. Tanto esfuerzo se ha visto recompensado en una historia difícil de imaginar. La falta de audición no ha impedido que Sergio Evans se haya convertido en uno de los mejores longboarders de Europa y lo que es mucho más importante, no ha evitado que el joven patinador pueda “llevar una vida completamente normal”.

sergio evans skate

Evans descubrió el longboard hace solo cinco años; un amigo madrileño le dejó probar su tabla en el camping de Avilés durante el verano de 2012. La sensación le gustó tanto que a los pocos días Sergio se compró su primera tabla invirtiendo todos sus pequeños ahorros y con el apoyo económico de su madre.

Por entonces había quien pensaba que siendo sordo no podría patinar con un mínimo de soltura; sin embargo, Sergio ya había aprendido a no preocuparse demasiado por los comentarios de los demás. “Antes de patinar jugaba a fútbol y lo cierto es que tuve una temporada en la que los compañeros me hacían la vida imposible.” La sombra del temido bullying alcanza con facilidad a determinados colectivos. Por fortuna, los padres de Evans detectaron aquella difícil situación a tiempo y pudieron actuar. En este sentido, tanto Sergio como su entorno reclaman el esfuerzo de toda la sociedad y la atención necesaria para evitar cualquier tipo de abuso infantil: una tolerancia cero para los casos de bullying hacia los que desgraciadamente algunos colectivos resultan especialmente vulnerables.

Sergio Evans Freestyle

El inicio en el mundo del skate tampoco fue precisamente fácil para Evans. No eran pocos los que trataban de disuadirlo. Sin embargo y como él mismo aclara “gracias a la educación que he recibido nunca he permitido que sean otros los que decidan dónde están mis propios límites”.

Lo cierto es que el órgano del oído resulta especialmente importante para el equilibrio pero ese
handicap no ha evitado que Sergio Evans se haya situado en la élite del mundo del longboard. Para el joven rider de Siroko es una cuestión de “estar más atento y entrenar un poco más”. Por ejemplo, para avisar de un adelantamiento en los descensos de downhill, los competidores hacen chocar las chapas metálicas de protección que llevan en las palmas de las manos; un chasquido que Evans no puede oír, “por eso tengo que afrontar cada bajada con un plus extra de atención y concentración”.

Sergio Evans Downhill

Sergio Evans es un joven realmente abierto, muy hablador y simpático. Gracias a un espíritu de superación memorable, logra comunicarse con una normalidad que a primera vista impresiona. Sin embargo, no esconde el peligro añadido que supone su falta de audición para la práctica del longboard.  “Cuando bajas a 70 o 80 kilómetros por hora en una tabla de skate cualquier error puede costarte muy caro”, advierte.  Su récord de velocidad en competición se establece en 92 kilómetros por hora. Sin duda, esto son palabras mayores.

Del palmarés de Evans destaca el subcampeonato del mundo de Longboard conquistado en Eindhoven (Holanda) en 2015 en la modalidad de Freestyle, una de las más espectaculares en la que se mezclan trucos de tabla corta con maniobras propias de longboard. También hay que señalar un meritorio tercer puesto en el Europeo de Cádiz. 

El joven patinador, que también practica otros deportes en los que el equilibrio resulta fundamental (como el surf), estudió un módulo de carpintería y aunque actualmente trabaja en una fábrica de aluminio vinculada a las energías renovables en su Asturias natal, su sueño es llegar a poder vivir completamente del skate. “Patinar es algo que simplemente necesito, por eso me gustaría crear una escuela de longboard para todo tipo de niños y poder transmitirles mi misma pasión”, afirma.

Sergio Evans Longboard

Aunque el rider asturiano no quiere aparecer como un referente, lo cierto es que la historia de Sergio Evans sirve de inspiración para muchos jóvenes con dificultades similares. Otros deportistas cercanos a Siroko, como el campeón del mundo de surf adaptado Aitor Francesena "Gallo" comparten una experiencia similar. 

“Me gusta darles mi visión de la vida: la de que hay que abrirse al mundo exterior y no tener miedo” afirma Sergio, que es consciente del importante papel que han jugado sus padres en su forma de enfrentarse a los obstáculos, “siempre les estaré agradecido por enseñarme a luchar por lo que creo y por no haberme marcado límites”.

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