mujeres

Mujeres y Ciclismo: 4 luchas por la igualdad

Las mujeres ciclistas y las que usan la bicicleta como medio de transporte pelean dando pedales para ser tenidas en cuenta en la construcción del futuro, para derribar barreras sociales y culturales, y también para ser consideradas iguales a los hombres. Estas son solo 4 de las muchas luchas que las mujeres están llevando a cabo:

Hacer las ciudades más seguras

Cuantas veces has escuchado o leído tras una violación o el asesinato de una mujer que “no tenía que haber vuelto sola a casa tan tarde”. Culpar a la víctima no solo demuestra una falta total de empatía, sino también un absoluto desconocimiento de los peligros a los que se enfrentan las mujeres a diario. Si, a diario, porque cada día las mujeres tienen que tomar decisiones sobre su seguridad que un hombre rara vez hace. 

women riding 2

Caminar sola por la calle, tener que usar el transporte público o un taxi…todo conlleva sus peligros. Usar la bicicleta para desplazarse también los tiene, pero al menos es un medio de transporte que elimina parte de esa vulnerabilidad y ofrece a las mujeres casi total control sobre la ruta, la velocidad y el momento en que usarla. Decimos casi porqué sin una infraestructura adecuada, la mujer no solo será menos propensa a usar la bicicleta, sino que puede verse sometida a otros peligros. Pasar del acoso en la calle, a la amenaza de los coches no es buena solución.

Por eso es importante que haya inversión en infraestructuras para bicicletas. Hay que pensar e invertir en una red de carriles bici que conecte no solo puntos de entrada y de salida de personas en una ciudad para trabajar, sino también las zonas de ocio y los propios barrios de forma interna. 

Cuanto más hostil sea la ciudad para la bicicleta menos mujeres, niños y personas mayores la usarán. Por eso todos nos beneficiamos de una infraestructura pensada desde una perspectiva feminista con los carriles bici separados del tráfico y bien iluminados para usarlos a cualquier hora, o unos aparcamientos de bicicletas accesibles y vigilados cerca de otros medios de transporte y de zonas de ocio, para poder dejar la bici con total seguridad. 

El hecho es que donde se invierte en la bicicleta, como en Dinamarca por ejemplo, hay más mujeres que hombres usándola. 

Derribar el mito del sexo débil

Del punto anterior se podría deducir que las mujeres son menos propensas a usar la bici por la ciudad porque no son tan fuertes o “duras” como un hombre y se intimidan fácilmente. Esta idea está atornillada a la sociedad desde hace muchos años y aunque vamos desatornillándola, aún se siguen escuchando frases impregnadas de machismo, paternalismo, desigualdad y condescendencia. 

Nadie duda de que somos diferentes físicamente y que las hormonas (entre otras cosas) juegan un papel fundamental en la cantidad de fuerza que tenemos, pero eso no quiere decir que no sean fuertes, resistentes y valientes. 

siroko woman

Para empezar la mujer tiene el periodo todos los meses, lleva a un niño en su vientre durante 9 meses y después da a luz. Todo esto mientras sigue trabajando tanto o más que un hombre. Si esto te parece poco vamos a volver al caso de Dinamarca. En este país europeo el invierno no es precisamente cálido. El frío, la nieve y el mal tiempo son comunes en los carriles bici daneses y por ellos la mayoría de ciclistas son mujeres. Otro ejemplo es la ciudad estadounidense de Minneapolis que junto con St. Paul forma las Ciudades Gemelas (Twin Cities). La temperatura media anual es de 7,4 ºC, la más fría de todas las áreas metropolitanas del país. Aunque el ratio de mujeres usando la bicicleta por la ciudad no llega ni de lejos al de Dinamarca, es el más alto de todo Estados Unidos

En el ciclismo las mujeres han demostrado de sobra su fuerza y su resistencia. No son pocas las chicas que acaban marchas cicloturistas o carreras por delante de muchos chicos y es que en el ciclismo (y en casi todos los deportes) por muy hombre que seas, como no entrenes no hay ventaja que valga. Por no hablar de la fuerza mental, la capacidad de superación y de lucha. En resumen, ellas son tan buenas y fuertes como ellos.

Construir su propia identidad

La identidad femenina construida desde el patriarcado define qué es femenino y qué no es femenino. En el ciclismo, uno de los grandes obstáculos al que se enfrentan las mujeres a las que les gusta o lo practican es la idea de que no es un deporte para chicas. No es apropiado, es peligroso…seguro que lo has escuchado muchas veces y seguro que conoces algún caso de chicas y chicos que abandonaron sus deseos por la influencia social y cultural. Afortunadamente cada vez se dan más pasos para desacralizar la concepción de determinados deportes como únicamente masculinos o femeninos. 

women riding

Se avanza, pero queda mucho camino por pedalear. En países como Holanda, donde las mujeres usan la bicicleta tanto o más que los hombres, tendría que haber una proporción similar de hombres y mujeres practicando ciclismo, pero en cambio “solo” hay un 9% de mujeres participando en competiciones ciclistas frente a un 16% de hombres. Con todo las ciclistas holandesas son las grandes dominadoras del ciclismo profesional y esto nos lleva a la siguiente lucha.

Brecha Profesional y Salarial

Con brecha profesional nos referimos a que las mujeres ciclistas no tienen las mismas oportunidades para competir que los hombres. Es cierto que se han dado y se siguen dando pasos (este año por ejemplo veremos a las mujeres por primera vez por los adoquines de la París-Roubaix) para que todas las competiciones tengan carrera masculina y femenina, pero aún no tenemos un Tour de Francia o una Vuelta a España femenina. Por tanto, sigue habiendo diferencia en la cantidad de carreras a las que pueden acudir las mujeres y la importancia de las mismas. Algo que cala en las categorías inferiores y que es un círculo vicioso: Como no hay carreras, no salen jóvenes talentos femeninos y como no hay mujeres ciclistas pues no hay carreras. Queda mucho por construir, desde la base pasando por la implicación de patrocinadores y organizadores de competiciones hasta los medios de comunicación. 

En lo referente a los salarios de la élite del ciclismo femenino sí que se ha avanzado, pero aun así la brecha salarial está en torno al 40%. La UCI estableció el salario mínimo para los equipos WorldTour en 20.000 € al año en 2021. Y para 2023 ese salario tendrá que ser de 32.100 €. Puedes pensar que no está mal. Buen salario y creciendo, pero 32.100 € es el salario mínimo un ciclista de un equipo Pro Continental, los equipos de 2ª categoría del ciclismo profesional. Afortunadamente hay equipos, como el Trek-Segafredo y el Bike Exchange, que han ido más allá de lo que marca la UCI y han igualado el salario mínimo de sus equipos WorldTour masculino y femenino en 40.000 €. 

La brecha se hace abismal si comparamos a las y los ciclistas mejor pagados del mundo: Chris Froome tiene un salario que ronda los 5,5 millones de euros y Annemiek van Vleuten cobra 125.000 €. Si bajamos un escalón el nivel y comparamos los equipos femeninos y masculinos de divisiones inferiores nos encontramos con que en los equipos femeninos no hay un salario mínimo mientras que en los hombres sí. Esto quiere decir que muchas de las más de 600 mujeres que hay en los 52 equipos inscritos en la segunda categoría del ciclismo femenino, están corriendo gratis, por amor al arte y pasión por el ciclismo. ¿Quién es el fuerte ahora?. The Cyclists’ Alliance publicó recientemente una encuesta en la que advertía que el número de mujeres que no cobraban nada había aumentado un 8% en 2020 y un 43% de las ciclistas habían tenido que reembolsar dinero a sus equipos en concepto de equipamiento, servicios mecánicos, costes médicos y gastos de viaje. 

Está claro que aún queda mucho por conquistar, pero si todas y todos nos sumamos y apoyamos estas y otras luchas de las mujeres, el camino hacia la igualdad no será una carrera con tantos obstáculos. ¡A pelear y pedalear!

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


artículos destacados