Efectos negativos del ciclismo en el cuerpo

Ya conoces los cambios positivos que andar en bici o practicar ciclismo produce en tu cuerpo, pero no todo son ventajas. También hay efectos “negativos” o no tan positivos (según se mire) que tarde o temprano acaban manifestándose. Sobre todo si pasas mucho tiempo sobre el sillín y si entrenas duro para competir o por superación propia.

Vamos a empezar donde lo habíamos dejado, con el desequilibrio muscular. Algo que se produce notablemente entre los miembros inferiores y los superiores. Puedes llegar a ser una especie de “Ciclista T-Rex” con mucha pierna y poco brazo. No porque se te acortan las extremidades superiores sino porque no tienes la misma fuerza que en el tren inferior. 

Además de los brazos, el tronco también es otra zona que se descompensa porque no trabajamos los músculos y porque la pérdida de grasa puede llegar a ser tan acentuada que nos convirtamos en el sustituto del esqueleto de la clase de anatomía. Por eso es bueno realizar ejercicios en el gimnasio o en casa para fortalecer todo el tren superior.

Algunos músculos de las piernas también quedan descompensados. Los isquiotibiales trabajan mucho menos que los cuádriceps y se acortan con el pedaleo así que es necesario realizar estiramientos, algún que otro masaje y trabajo específico en el gimnasio. Este acortamiento del músculo puede provocar que cuando te pongas de pie tras estar mucho tiempo sentado, o al doblar la pierna tras tenerla mucho tiempo estirada en el sofá o en la cama, el músculo se quede agarrotado y tengas hacer estiramientos o pedir ayuda para que te ayuden a soltar el músculo.

El dolor es algo a lo que un ciclista acaba acostumbrándose. Encima de la bici hay dolores de muchos tipos:

Dolores en el cuello y hombros fruto de la postura y de cargar demasiado peso sobre los brazos. Algo que se corrige revisando la posición encima de la bici.

Dolor en las piernas al subir escaleras o cuestas. Que no te extrañe si empiezas a quejarte o hacer muecas de sufrimiento cuando subes una y te preguntas: “¿Qué porcentaje tendrá esta escalera?”.

Pero entre todos los dolores hay uno que se lleva el número uno, sobre todo cuando comienzas a andar en bici: El dolor en el culo y entrepierna. Puede llegar a ser terrible y alejarte de la bici tras las primeras salidas. El culo se acostumbra y el dolor se pasa o se hace cada vez menor. Se puede evitar con un buen culote, un sillín adecuado y la posición idónea encima de la bici. 

En la misma zona, un efecto también muy habitual es el adormecimiento. Hay que tener cuidado, levantarse del sillín y aplicar la misma solución que con el dolor de culo: culote, sillín y posición. Puede que la misma zona sufra algún que otro problema por el rozamiento. Enrojecimiento, picores, granos e incluso heridas pueden arruinarte el día y unas cuantas semanas si no tienes un buen culote o no lo estás usando correctamente (NO TE PONGAS ROPA INTERIOR). Dale cremita a la zona antes de montarte a la bici (hay cremas específicas contra los rozamientos) y también después de ducharte para que esté hidratada.

Hablando de cremas, hay otra zona de tu cuerpo a la que también tendrás que prestar especial atención porque cuanto más tiempo pases agarrado al manillar más se curtirán tus manos. Usa guantes que además te ayudarán a evitar el adormecimiento y te protegerán en caso de caída. Cuida tus manos con alguna crema especial porque si no ya te puedes ir olvidando de tenerlas suaves y delicadas.

Lo que no van a evitar las cremas, en ese caso solares, es que termines con un bronceado a cachos y por tonalidades. Eso no quiere decir que no haya que usar protector solar, todo lo contrario, hay que usarlo siempre. Si pasamos mucho tiempo encima de la bici a pleno sol, tiene que tener más protección, pero las cremas solares tienen sus límites y nuestra piel termina curtida y morena por partes. Para el común de los mortales nuestro bronceado a trozos y tonos es una rareza que atrae miradas en la piscina o en la playa, pero entre los ciclistas es un motivo de orgullo, como las cicatrices de los protagonistas de Tiburón (Jaws). Aquí van solo algunas de esas líneas de bronceado características:

Pies blanquitos como el famoso lobo Calcetines (Two Socks) de la película Bailando con Lobos (Dances with wolves). El tono blanco irá subiendo por la pierna según sea de alto el calcetín que uses.

Las gafas te dejarán el contorno de los ojos blanco y vas a parecer Spider-Man o un langur de anteojos (no hace falta que te pongamos una foto para que sepas por dónde vamos). 

La nariz estará más morena que el resto de la cara, y lo mismo te va a suceder en los brazos y la zona del cuádriceps en las piernas, que es donde el sol impacta más directamente. 

Las manos blancas por el uso de guantes. Por la postura encima de la bici puede que en el cuello te queden rayas blancas intercaladas con el moreno. 

Estas son las marcas que nos deja el sol, pero el ciclismo también te puede dejar alguna cicatriz en el cuerpo fruto de alguna caída, accidente o lesión. Esperemos que si te caes o tienes un accidente no sea grave, solo “chapa y pintura” y que puedas seguir disfrutando de la bicicleta.

Otro efecto del ciclismo en nuestro cuerpo es que moqueamos más de lo habitual. Sobre todo cuando estamos encima de la bici, más aún si somos alérgicos y es primavera. Las alergias son la causa más habitual, pero el hecho de que respiramos más fuerte y que estamos expuestos al frío, humedad y viento, también influye en que seamos unos mocosos sobre ruedas.

En el artículo sobre los efectos positivos del ciclismo en nuestro cuerpo decíamos que nuestra tasa metabólica aumenta y eso nos da hambre. Comemos más y hacemos funcionar nuestro sistema digestivo más tiempo y más habitualmente. Si a esto le unes el movimiento del ejercicio y que llevamos una alimentación más saludable con más vegetales, no es de extrañar que perdamos aire, hagamos sonar la trompeta o recurramos al efecto cohete para las subidas

Esperamos que te hayas reído un rato con nosotros y sobre todo que no te plantees cambiar de deporte o dejar de usar la bici tras leer estos efectos “negativos” o no tan positivos. Todo tiene solución aplicando los consejos que te ofrecemos así que ánimo, la primavera se acerca y hay que empezar a trabajar esas líneas de bronceado.

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